jueves, 24 de enero de 2008

LA MUÑECA

Recuerdo que cuando estaba en el colegio solían circular algunas historias relacionadas con sucesos sin explicación. Cuando se es pequeño, se suele creer en monstruos, fantasmas y todas esas cosas que emplean los adultos para asustarnos. Yo nunca creí en nada parecido hasta que me crucé con uno de estos fantasmas. Siempre decía que hasta no ver algún ser sobrenatural, no estaba dispuesta a creer en ellos. Cuando cursaba el séptimo año básico, recuerdo que con mis compañeros solíamos reunirnos para conversar y en ocasiones sobre todo en los días de lluvia nos gustaba contar cuentos de terror y apariciones, muchas veces inventados y otras, alterados para impresionar. Fue así como conocí más de diez versiones de la historia de la Llorona, aquella mujer que perdió a sus hijos y en la noche sale a buscarlos. También hablábamos de duendes y la más famosa de todos era la historia de "La Quintrala". Pero ninguna de estas ninguna de estas historias llamó tanto mi atención como la de "La Muñeca", tal vez esto se debe a que se aparecía en el colegio donde yo estudiaba y conocía a muchas personas que aseguraban haberla visto más de una vez. Le llamaban "La Muñeca" porque era el fantasma de una niña pequeña que se aparecía en algunas noches en los pasillos del colegio, lloraba y gritaba y luego se desvanecía. Una noche con mis compañeros decidimos hacer una "cacería de fantasmas" y nos reunimos en el colegio. Yo no tenía miedo, tal vez porque no creía mucho en las historia. Llevábamos linternas y decidimos dividirnos para poder investigar mejor, ya que el colegio era demasiado grande. Yo me quedé sola y decidí buscar por los pasillos, no había nada de extraño como lo había sospechado y esto me causó risa porque habíamos ido en vano. No quería desilusionar a mis compañeros, así que planeé darles un buen susto, pero cuando me disponía a esconderme para llevar a cabo mi plan sentí que no estaba sola y cuando volteé me llevé una gran sorpresa, justo atrás de mí había una figura blanca, como una luz que poco a poco fue cobrando forma humana, se asemejaba a una niña de unos seis años, vestida como de la época colonial, llena de bucles y encajes, me miraba fijamente, yo no podía hablar, me quedé paralizada frente a ella, extrañamente yo no tenía miedo, sólo estaba sorprendida y no podía coordinar mis pensamientos. La niña no dejaba de mirarme con una expresión de tristeza y dulzura que conmovió mi alma. Todo estaba en silencio, mi mirada se cruzó con la de la niña, parecía que deseaba decirme algo y no encontraba la forma de hacerlo, hasta que por fin se rompió el silencio. "-Estoy perdida, no encuentro a mamá, ¿me puedes ayudar?" -dijo con una voz cristalina y suave que parecía el trinar de alguna avecilla. Yo sabía que responder, quería saber su nombre, de donde venía, qué hacía en este lugar, pero no me atrevía a hablar, hasta que finalmente me decidí. "-Si me dices tu nombre, tal vez pueda ayudarte -" dije sin dejar de sorprenderme al escuchar mi voz que me parecía tan lejana. Pero cuando ella estaba a punto de contestarme, se escucharon los gritos de mis compañeros que me llamaban y muy pronto pude oír sus pasos que se acercaban junto a las luces de las linternas, volteé para ver quién era y pude reconocer a uno de mis compañeros, pero cuando regresé la vista hacia la niña la vi correr y desvanecerse en el aire. No sabía qué pensar. Mis compañeros no alcanzaron a verla y yo no les conté nada no me habían creído y se hubiesen burlado. Volvimos a casa sin muchas aventuras que comentar. No pude dormir aquella noche, cerraba los ojos y veía la imagen de la niñita pidiéndome ayuda, por lo que decidí que cuando fuese al colegio, investigaría algo de esta historia, hasta encontrar alguna relación con las apariciones de "La Muñeca". No fue nada fácil, ya que no sabía por donde empezar. Consulté a algunos profesores acerca de lo que había sido el colegio antes, pero ninguno pudo orientarme. Finalmente el profesor más antiguo me dio algunos datos importantes que ayudaron notablemente a mi investigación. Al parecer, hace casi doscientos años, el colegio fue una gran hacienda con plantaciones y animales. En ella vivía un joven matrimonio junto a su pequeña hija, llamada Angélica. Angélica era una niña muy dulce y cariñosa, todos la querían y la mimaban mucho. Le gustaba recorrer la hacienda, jugar con los animales, recoger frutitas y correr libre por todos lados. La hacienda era una de las más importantes del lugar, la más rica, pero a pesar de ello, quienes la habitaban eran gente muy sencilla, siempre dispuestos a ayudar a quien lo necesitase. En la hacienda vivía mucha gente, unos eran trabajadores; otros, caminantes de paso y , otros, personas que trabajaban a cambio de techo y comida. Y a pesar de todas las diferencias que pudiesen existir entre ellos, vivían en la más cálida armonía. Angélica era el alma de aquella hacienda, era la más pequeña y todos la adoraban. Ella era como el ruiseñor que los despertaba cada día de sus labores rutinarias para traerles una ráfaga de alegría. Ella siempre corría por todos lados como una mariposa. Pero un día se perdió, nadie supo a dónde se fue, todos enloquecieron buscándola, pero fue inútil ella había desaparecido. La madre de Angélica no pudo soportar vivir sin su hija y murió al año después, sin perder las esperanzas de encontrar a su niña. Desde que Angélica desapareció una nube negra ensombreció aquella hacienda, nadie volvió a reír y poco a poco la próspera hacienda dejó de serlo y comenzó a hundirse en la miseria, sus campos antes fértiles sólo cosechaban malezas y los animales fueron muriendo por falta de comida. El padre de Angélica no pudo soportar la falta de su hija, ni de su esposa y una tarde de invierno se quitó la vida. La hacienda fue cambiando de dueños hasta que hace unos veinte años se construyó el colegio en el que yo estudié. Al conocer esta historia me di cuenta de que Angélica es la niña que se aparece en los pasillos del colegio. Creo que algo debió sucederle por lo que su alma no puede descansar en paz y que por eso vaga errante, pero yo no podía hacer nada. Volví al colegio varias noches, pero ya no volví a encontrar a la niña, quizás encontró a su mamá y pudo descansar finalmente, creo que eso no puedo saberlo. Finalmente acabé el colegio y no volví más a él. Ahora le cambiaron el nombre y vendieron gran parte de sus terrenos para
la construcción de viviendas, no volví a oír de historias de apariciones, ni nada parecido, pero tampoco dejé de creer en ellas. Me hubiese gustado saber lo que pasó con "La Muñeca", pero creo que ya no vale la pena, ha pasado mucho tiempo desde que la vi y que nadie más volvió a saber de ella.

Autor Ishel
Derechos Reservados

13 comentarios:

Ishel dijo...

Otra historia del recuerdo. Me temo que por el momento lo que escribo no puede publicarse, por eso recurro al archivo del pasado.

Freyja dijo...

Mí querido amiga gracias por tus saludos en Lagrimas y por tu compañía, deseo que estés muy bien, he estado en silencio recuperándome, la verdad no ha sido tan fácil, pero sigo luchando amiga, me encanto la historia, la encontré tal real porque yo también creo que hay muchas almas que quedan sin cerrar su propia historia y andan a veces cerca de uno, te dejo mi abrazo grande
Mil disculpas si no te he contestado antes, pero estoy enferma y eso me ha tenido alejada de todo
Pero voy lentamente saludando a cada amigo a medida que puedo y te dejo un gran abrazo
Te dejo todo mi cariño y que estés muy bien
Mil besitos y cuídate

Besos y sueños

IZA dijo...

Realmente una historia muy bien contada, pero me llena de tristeza, ojalá halla encontrado a su madre y esté con ella, porque el caminar de los fantasmas siempre es triste cuando están en busca de sus afectos. Ojalá descance en paz.

Un abrazo,

Adolfo Calatayu dijo...

Querida amiga: qué producción y qué creación "te mandás" en cada entrada,es impresionante !!!
La síntesis sería "no creo en las brujas -en este caso los fantasmas- pero que las hay,las hay?" jajaja
Disculpa que te escriba aquí pero como no tengo tu mail debo utilizar este medio.
He decidido "lanzar" una convocatoria masiva a los amigos que leen y comentan en mi blog; la idea sería que envíen un post,"tema libre",como en el cole jajaja,puede ser una foto,un poema,algo breve,extenso,serio,gracioso,procaz,lo que se les ocurra,lo importante es la libertad,y la posibilidad de conocerse,estimular la imaginación y tener la posibilidad,a lo mejor,de profundizar la amistad.
Por supuesto,en la entrada haría un vínculo directo a tu blog.
Gracias,y cariños

Huayat dijo...

Poseés muy buena narrativa , creo yo que a Angelica le sucedió algo terrible , esperemos que tenga paz , lo mejor que tú estás narrando historias , esperaré la próxima ,salud-os querida Ishel de tu perro amigo .

AkashA DulcineA dijo...

La llave principal aquí es: la curiosidad, porque al dejarnos guiar por lo que deseamos saber, nos podemos adentrar en mundos que están frente a nosotros pero estamos acostumbrados a ignorar.

Sombrías Reverencias.

Adolfo Calatayu dijo...

Aquí estoy nuevamente para agradecerte por lo que me enviaste,te gustó la foto del post?
Muchos cariños

El Peruano Dorado dijo...

Te invitamos a conocer el fracaso literario más resonante de todos los tiempos: Ferrante Kramer, el PERUANO DORADO. Estamos desde 2006 en http://ferrantekramer.blogspot.com/. Esperamos hacerte reír un buen rato.

Patricio y AlexB

Alter ego (el otro yo) dijo...

Hola Ishel te he visto en un blog y aprovecho para saludarle.
Bonito blog.

Moshenga VIII Cabanillas Pérez dijo...

Hermoso chocolate entre tus labios, quisiera probar de ello.
Saludos.
Moshe

Adolfo Calatayu dijo...

Hola amiguita !!! pasé para dejar mis saludos ja.
muchos cariños

Justy Walker dijo...

Triste historia... todos cuando perdemos a alquien querido soñamos con algún día reencontrarnos de una u otra manera con esa persona amada... y no hay nada más fuerte que la fuerza del deseo...

Besos

Inugami House dijo...

en mi caso, siempre he estado en dontacto con lo sobrenatural, aunque claro, hasta que no ves las cosas directamente no llegas a creer del todo.

De todas formas, sigue siendo algo maravilloso.